12 de juliol de 2010

La Historia Mundial

Me permito romper mi silencio en este blog para haceros partícipes de la alegría de dos Cans Vells en Ultramar. Post extraído de mi blog: http://rietedewillyfog.com/epica/(un poco de autopromoción npfgm).
BSO: Felicidad, de La Cabra Mecánica.

Esta es la historia de un chico tímido y de discreto físico que nació en Fuentealbilla, provincia de Albacete. Ese chico, sin hacer mucho ruido, un día fue a probar fortuna a un país muy lejano y con un simple puntapié hizo gritar a medio mundo y emmudecer al otro medio. Ese chico, de nombre Andrés y de apellido Iniesta, nos hizo, por fin, de una vez por todas y para siempre ¡Campeones del Mundo!

¡Somos Campeones del Mundo!

Pero hoy no quiero hablaros de la final, pues todos la visteis. Hoy no quiero hablaros de lo feliz que soy, pues lo sabeis. No quiero recordaros todas las que hemos padecido hasta poder vivir esta, pues todos las vivisteis también. Hoy lo que quiero es contaros una historia.

Esta es la historia de tres españoles viajando por Sudamérica, en el mejor momento posible para estar en España: un servidor, Toni Crupi y Sergio, un hijo de immigrantes españoles en Suiza. Tras ver, y vibrar, juntos las semifinales, nos hicimos la promesa de quedarnos en La Paz y hacer lo posible para congregar al máximo número de españoles y hacer una fiesta por todo lo alto.

Tras tres días de intensas gestiones parecíamos tenerlo todo atado con la Casa de España en La Paz, pero las negociaciones saltaron por los aires en el último minuto. Así que nuestro gozo en un pozo. Pero lejos de caer en el desánimo, juntamos a nuestra pequeña familia aquí en La Paz y nos dispusimos a ver el partido en el mismo lugar que tanta suerte nos había dado contra Alemania en semifinales.

Esta vez decoramos la estancia con un banderón de cuatro metros que conseguimos mediante el siguiente diálogo: "¿Tiene tela roja? ¿Y amarilla? ¿Sabe coser?"

La tensión que se vivió en aquella sala y la alegría con el desenlace fue exactamente la misma que en la de vuestros bares, salones o pantallas gigantes, por lo que no me entretendré en narrar lo que ya vivisteis.

Así que nada más que el Santo levantó la copa al cielo de Sudáfrica, decidimos ir a pasear nuestra alegría por La Paz. Nuestra primera parada, como ya habíamos anticipado cuatro días antes, fue el paseo triunfal por el bar de los holandeses. De allí nos fuimos con algunos desagradables (pero comprensibles) "fuck off", pero sobretodo con el trofeo que llevaba un mes presidiendo el bar. Se puede decir que lo robamos, pero sería más justo decir, que lo habíamos ganado y que por eso nos lo llevábamos.

Feliz con mi copa de seis kilos recién robada al enemigo, representado por una naranja en mi mano.

Y de allí pusimos rumbio hacia el centro de La Paz, donde unos afanados jardineros nos habían preparado nuestro merecido homenaje.

Héroes de La Paz.

Y después de allí, como no podía ser de otra manera, nos presentamos en la Embajada de España dispuestos a que el mismísimo embajador nos recibiera, sinceramente, con bastantes dudas sobre nuestro éxito. Pero nuestra entrada en la Casa del Embajador no pudo ser más triunfal: copa en alto, gritando ¡Campeones, Campeones!, hicimos nuestra entrada en tan noble edificio. El respetable, convenientemente vestido de rojigualda nos hizo, literalmente, el pasillo y nos recibió con una cerrada ovación. Nuestros pasos cesaron ante la presencia del mismísimo Ramón Santos, hombre de regio nombre y embajador de España en Bolivia, con el que estrechamos las manos y le hicimos entrega de la copa sustraída a los neerlandeses.

En el nombre de la Épica hace entrega de la Copa del Mundo al embajador.

A partir de ahí, como estábamos con la aristrocracia, bebida y comida gratis a discreción (empanada gallega, Marqués de Cáceres, whisky de 12 años, leche frita...) y nosotros en gratitud al buen trato con el que se nos estaba otorgando, correspondimos con altas dosis de saber-estar y con algunos cánticos que hicieron las delicias de la concurrencia.

Y como era mesester ante esa irrepetible ocasión, tuvimos la oportunidad de departir amigablemente con el embajador en su sofá... el mismo sofá en el que escasos minutos antes había presenciado la victoria española el presidente de Bolivia, Evo Morales.



Y no contentos con eso, en lo que suponía mi cuarta aparición en televisiones sudamericanas, aguanté estoicamente chupando cámara ante la entrevista que le hicieron para la Televisión Boliviana al embajador. Y tan pesado fui y tanto le di la tabarra al calvo entrevistador que por fin pude gritar a toda Bolivia "¡Por la Épica, somos Campeones del Mundo, Por la Épica!"



Y después de eso, poco puedo añadir, que el mismísmo embajador me regaló una banderita de esas diplomáticas en cuya base figura la curiosa inscripción "Propiedad del Estado Español", que después nos fuimos a pasear nuestra alegría por toda la ciudad y que tanto la copa robada a los holandeses como la banderita han dormido conmigo en mi habitación.



Toni con la banderita. Foto hecha desde la ventana de un 4x4 de la Diputación Foral de Álava, hacia el techo del vehículo donde Toni con medio cuerpo fuera vociferaba sin control.

La historia de ese chico de Albacete, es en realidad la misma historia de la felicidad de estos tres viajeros. Y a su vez, es la misma historia de un país pobre del sur de Europa, que un día se despertó y se dió cuenta que era campeón de Europa y del Mundo de fútbol y baloncesto, nada menos que los dos deportes más importantes del mundo.

Señores, ¡Vivan las Historias Épicas!

ENORME ESPAÑA. ENORME HOLANDA


ONZE TITULAR D'HOLANDA (Technoviking, JCVD, Ryu, Stallone, Seagal, Lobezno, M.A., Leónidas, Vegito, Jason i Chuck Norris)


ONZE TITULAR DEL BAR... ehem, D'ESPANYA




Aficionats celebrant es títol discretament


ROUND 1. FIGHT!


SECCIÓ LAGRIMITAS (BSO GHOST)

11 de juliol de 2010

Sa Cofradia a CM7

Bon dia, cofrares.
He sortit a sa secció GALERIA SERVERINA, de Cala Millor 7.
Com hi ha una referència tipo light a sa Cofradia, he trobat que és posteable.
Com veis, li han donat negreta a ses lletres.
Se veu. Se veu.
Salut!